Narcosis


30 May
30May

Narcosis, a secas, es el término más general para referirse al efecto narcótico que el buceador experimenta en las profundidades debido a la mayor presión parcial de ciertos gases contenidos en la mezcla que respira.  Páginas y más páginas sobre este tema se pueden encontrar fácilmente en internet. Algunas fáciles de entender y otras no tanto. Algunas acertadas y otras …. digamos también que no tanto, para ser gentiles.

Estamos acostumbrados a repetir que el nitrógeno es narcótico a presiones de unas pocas atmósferas, y lo es. Pero tenemos que recordar que hoy día se acepta que el oxígeno es tan o más narcótico que el nitrógeno. Por ello el nombre al que estábamos tan acostumbrados de “narcosis de nitrógeno” no es del todo oportuno. Notemos además que el término “narcosis” nos resulta un tanto benigno, tiende a disimular la gravedad del efecto. Si tuviera un nombre más aterrador la veríamos como lo que realmente es.

La narcosis afecta en diferentes grados las funciones cognitivas del buzo, lo que lo puede poner en grave riesgo, dependiendo de la severidad con la que se manifieste. No hay inmunidad ante ella; todos somos en mayor o menor grado susceptibles y nos afectará a una u otra profundidad, sin excepciones aparentes. Un buzo con experiencia puede aprender a reconocerla más temprano que tarde y actuar en consecuencia; pero aún así el riesgo que presenta no debe ser menospreciado.

Las condiciones del entorno y la propia buceada en si misma juegan un papel importantísimo en cómo y con qué severidad se manifieste la narcosis. Esa variabilidad provoca que algunos buzos no la tomen con la debida seriedad, tal vez se deba a que han estado “a esas profundidades o más” en reiteradas ocasiones y nunca “han notado” sus efectos. Puede ser que la sufrieran y no se dieran cuenta. Pero también pueden no haberse dado otras circunstancias que la fomentan.

Uno de los factores más importantes a este respecto parece ser el esfuerzo que el buzo realiza durante la buceada. Cuando nos esforzamos más, más dióxido de carbono producimos y retenemos. Acortamos el ciclo respiratorio, no evacuamos completamente el gas de nuestros pulmones antes de tomar la siguiente bocanada. Por ello cuanto mas profundo buceamos más tranquilos debemos estar, menos esfuerzo debemos tratar de hacer y más tenemos que asegurarnos de respirar de la manera adecuada. Estudios se han hecho y se siguen haciendo. Resultados se revelan, se aceptan, se ponen a prueba, se modifican, se niegan, se vuelven a aceptar, se ajustan y así sucesivamente. Pero dos afirmaciones parecen seguir siendo válidas: reduzca el esfuerzo al mínimo y no se crea inmune a la narcosis.

Tampoco desarrolle una obsesión con ella. Si le sucede, y es bueno que se metalice de que más temprano que tarde le puede suceder a usted o a alguno de sus compañeros de buceada, sepa reconocerla y actúe en consecuencia. En algunos casos basta con subir algunos metros o pies para que los efectos se reduzcan considerablemente o inclusive desaparezcan por completo. Pero en caso de volver a descender los efectos pueden regresar.

Pero la mejor prevención a nuestro alcance es utilizar mezclas que reemplacen parte o todo el contenido de nitrógeno por helio. De ésta manera podemos bucear a 80 metros/260 pies, y más, tal como si lo hiciéramos con aire a 30 metros/100 pies. Las mezclas con helio nos permiten ajustar lo que se denomina profundidad narcótica equivalente, que es básicamente lo mencionado en la oración anterior, hacer que la mezcla se comporte, desde el punto de vista del efecto narcótico que presentará a cierta profundidad, como si el buzo estuviera buceando con aire a una profundidad menor.

El principal problema que presentan las mezclas con helio es el precio. Cargar un par de cilindros dobles de 15 litros/120 CuFt con un 35% de helio puede fácilmente costar de 150 a 200 dólares (al menos en la costa Noreste de los EEUU en el 2019).