La descompresión que tiene planeada ¿será suficiente?


01 Nov
01Nov


En asuntos relativos al buceo, llamamos descompresión a los procesos físicos y fisiológicos que se producen durante el ascenso e intervienen en la eliminación del exceso de gas inerte absorbido durante la buceada. Como además nos gusta ser poco claros, también llamamos descompresión a las estrategias de ascenso que ponemos en práctica para evitar la aparición de la enfermedad de descompresión [1].

Los procesos físicos son los más fáciles de comprender y modelar. Durante el descenso la presión aumenta a razón de 1 atmósfera cada 10 metros o 33 pies [2]. La densidad del gas respirado se incrementa de manera directamente proporcional a la presión ambiente [4] a la que el buceador se encuentre. Y el punto de partida por lo general es de 1 atmósfera en la superficie (no cero), a menos que se encuentre buceado a gran altitud y deba tomar en consideración este hecho.

Los procesos fisiológicos, por su parte, son un poco más complejos, debido a un gran número de factores intervinientes, de los cuales aún no tenemos una comprensión absoluta y precisa. Sabemos muy bien que el aumento de la presión ambiente (absoluta) durante el descenso provoca una absorción de gas inerte en nuestro organismo. Sabemos también que la disminución de la presión ambiente (también absoluta) durante el ascenso provoca el efecto contrario: la eliminación por parte de nuestro organismo del gas inerte previamente absorbido. Sabemos que el motor de dicha absorción y eliminación es el diferencial de presión entre el gas en los pulmones (gas respirado, a la presión ambiente), el torrente sanguíneo y el resto de los tejidos. Bueno, en realidad sabemos bastante más, pero eso es suficiente para el punto que trato de hacer en este escrito.

Desafortunadamente para nuestras intenciones de cálculo, nuestro organismo no se comporta en forma lineal ante esos gradientes de presión. Existen una multitud de factores fisiológicos y variables, algunas aún no comprendidas en su totalidad y seguramente otras aún desconocidas, que intervienen en esos ritmos (velocidades) de absorción y eliminación. Los diferentes modelos (algoritmos) de descompresión intentan modelar esos procesos de absorción y eliminación, fundamentalmente en función del tiempo durante el cual los mencionados gradientes de presión están presentes.

Como todo modelo, los de descompresión no intentan detallar paso a paso los procesos reales involucrados, sino que son una burda simplificación para obtener una medida práctica de los diferentes estados intermedios y una aproximación numérica que nos facilite planear estrategias para evitar fundamentalmente la enfermedad de descompresión [5]. Son modelos falibles y no garantizan que siguiéndolos al pie de la letra estaremos completamente a salvo, pero son un muy buen punto de partida para planear y ejecutar buceadas de todo tipo.

Como todos sabemos, los modelos de descompresión actualmente en uso masivo se basan en la realización de paradas de descompresión sucesivas. Dichas paradas se hacen (o al menos se sugieren) cada vez que el gradiente de presión dentro y fuera de uno o mas tejidos alcanza cierto nivel crítico. Los algoritmos de descompresión son muchas veces ampliamente configurables y parametrizables, dando libertad a buzo de considerar determinadas realidades locales o personales [6]. Y con ésto logran cubrir un abanico importante de condiciones individuales de muchos buzos y realidades particulares de un gran abanico de tipos de buceada. Y lo hacen de manera bastante adecuada, sobre todo teniendo en cuenta la mencionada inexactitud de nuestro actual conocimiento sobre los aspectos fisiológicos de la descompresión.

Para redondear la idea, si bien no tenemos un conocimiento completamente detallado sobre todos esos procesos fisiológicos intervinientes en la descompresión, tenemos modelos que nos permiten bucear con ciertos márgenes de seguridad, no perfectos ni mucho menos, pero prácticos.

Ahora bien, si consideramos a la ejecución de nuestros planes de descompresión como la estrategia de ascenso a seguir basándonos en algunos de los mencionados modelos, y aceptamos esa visión de absorción y eliminación en base a tiempos y presiones (profundidades), tenemos que concluir que el motivo último por el cual un buceador sufre la enfermedad de descompresión es el no hacer la suficiente descompresión.

Si, leyó bien, dije “el motivo último”. Antes de enojarse entienda el contexto en el cual estoy haciendo semejante afirmación. No hay un modelo de cálculo que arribe a un perfil de descompresión completamente seguro en todo caso. Los errores se manifestarán en la forma de paradas de descompresión a las profundidades o tiempos erróneos. En otras palabras, si el perfil no es el adecuado a los procesos fisiológicos desarrollándose en un buceador en particular en una buceada en concreto, arribaremos a profundidades y tiempos planeados de descompresión inexactos. El remedio muchas veces es el establecer márgenes de error adecuados, generalmente basados en datos empíricos. Puede no ser culpa del buzo, pero si sufre enfermedad de descompresión será porque la estrategia de descompresión seguida no fue la adecuada para las necesidades de descompresión específicas que en esa buceada tenía. Así que va de nuevo: el motivo último por el cual un buzo sufre la enfermedad de descompresión es exclusivamente el no realizar la suficiente descompresión (la estrategia de descompresión no era la adecuada para ese caso en particular, fuera por el motivo que fuere).

Téngalo bien presente cuando quiera jugar con el conservadurismo de su computadora de buceo para reducir el tiempo de descompresión que ésta le sugiere como necesario. Incrementar su última parada de descompresión puede ser muchas veces un margen de seguridad extra que no nos cuesta nada. Éste es el mismo criterio detrás de las paradas de seguridad tan comunes en las buceadas dentro del límite de no descompresión. De hecho muchos buceadores [7] extienden de manera arbitraria la última parada de descompresión, generalmente a 3 metros o 10 pies, ya que muchas veces no nos cuesta nada y nos puede dar un muy buen resultado.


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[1] Parece una broma recursiva, pero no lo es.
[2] El agua salada es más densa que el agua dulce, por lo cual la relación entre profundidad y presión no es la misma para ambos casos. Sin embargo recordemos que el buceo no se lleva a cabo en el laboratorio ni en condiciones controladas o ideales. No tiene sentido práctico querer ser puristas al extremo en este tipo de consideraciones, ya que en la propia naturaleza de las medidas existirá siempre un margen de error. Personalmente desecho las diferencias entre bars y atmósferas, agua dulce y agua salada, y redondeo las cifras cada vez que lo creo conveniente. Se que muchos buzos no lo hacen, pero veo un completo sinsentido en dicha práctica [3]. En última instancia el cometido es poder planear las buceadas en forma adecuada y ejecutarlas según ese plan, en el mundo físico, con márgenes de error prácticos. Si su plan de buceada puede fallar y ponerlo en peligro si, por ejemplo, su flotabilidad oscila medio metro o dos pies para arriba o para abajo, tiene usted un mal plan.
[3] Recuerde aquello de que los buzos muchas veces medimos con un micrómetro, marcamos con una tiza y cortamos con un hacha.
[4] La presión ambiente o absoluta es la presión que también considera la atmósfera de aire en la superficie.
[5] Los modelos de descompresión actuales se ocupan también de atender otros factores como ser toxicidad de oxígeno, síndrome neurológico de alta presión, contradifusión isobárica, etc.
[6] Estado físico, dificultad de la buceada en curso, temperatura del agua, nivel preferido de conservadurismo, y varios etcéteras.
[7] Yo soy uno de ellos. No siempre, no en toda buceada, pero si la misma ha sido demandante, o prolongada, o profunda, trato de hacerlo.