16 Feb
16Feb


Todos conocemos a alguien que no debería estar buceando. Ya sea por no ser cuidadoso, porque no se esfuerza lo suficiente en llevar adelante una práctica del buceo segura, o porque simplemente no le interesa bucear y lo hace por las razones equivocadas, como puede ser el complacer a terceros o el sentir que al menos le está dando uso a la inversión que ha realizado en equipos. ¿Qué puede hacer al respecto? ¡Dígaselo!

Sabemos que ciertos individuos no están “cableados” para bucear. Suena antipático, lo se, pero no lo es. Yo no estoy cableado para tantas cosas …, que no sufriría si alguien viene y me dice por ejemplo “me parece que las artes marciales no son para ti”, ni el ciclismo, ni el atletismo ni cientos o miles de otras actividades, como el escribir en un blog. Practicar al extremo eso de lo “políticamente correcto” es abrumadamente tedioso. Elegir las palabras y cuidar al extremo el tono de lo que se dice o escribe quita espontaneidad. De tanto cuidarnos dejamos de decir cosas importantes.

Es mejor decir las cosas como son, sin herir ni ofender deliberadamente a nadie, pero sin mucha vuelta. No es bueno omitir ciertos detalles por miedo a críticas o a herir suceptabilidades. Claro que es más fácil decirlo que hacerlo; yo mismo en alguna oportunidad pasada debería haber hablado y no lo he hecho, fundamentalmente por no querer incomodar a alguien o no querer hacerlo sentir mal consigo mismo. Pero hoy que soy viejo y sabio ... mmm … nooo … en realidad más viejo que sabio … , creo que en situaciones similares a esas mencionadas pondría mi mejor cara, buscaría mi mejor manera y diría algo así como “me parece que el buceo no es lo tuyo”, ¡pero con una sonrisa! Si, ya se, no hay forma simpática de decir semejante verdad.

Pero hay que decírselo, y si a pesar de ello siguen buceando, que al menos no lo hagan con usted.

Hágales un favor a quienes no deberían estar buceando, sálveles la vida, déjeselos saber.


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